Turkmenistán en 7 días: mi experiencia viajando por el país más surrealista de Asia Central

Pasé 7 días viajando por Turkmenistán, entrando desde Uzbekistán por la zona de Jiva y cruzando el país hasta volver a salir hacia Bujará. Durante esta ruta recorrimos Kunya-Urgench, el desierto de Karakum, el cráter de Darvaza, Asjabad, Gökdepe, Arkadag, Mary, Gonur Depe y Merv.

Turkmenistán es uno de los destinos más peculiares de Asia Central: entrar requiere bastante más planificación que en los países vecinos, el turismo está muy controlado y buena parte de lo que había leído antes de viajar resultó ser una mezcla de realidad, exageraciones y mitos.

En este artículo te cuento nuestro itinerario por Turkmenistán en 7 días, qué vimos cada jornada, cómo fue cruzar las fronteras desde Uzbekistán, qué lugares realmente merecieron la pena y cuáles eliminaría si volviera a organizar el viaje.

Mi ruta por Turkmenistán en 7 días

Día 1: Jiva (Khiva) → frontera → Dashoguz
Día 2: Dashoguz → Kunya-Urgench → Darvaza
Día 3: Darvaza → Yerbent → Asjabad
Día 4: Asjabad (Ashgabat) → Gökdepe → Arkadag → Asjabad
Día 5: Asjabad → Gypjak → Annau → Abiward → Mary
Día 6: Mary → Gonur Depe → Mary
Día 7: Mary → Merv → Turkmenabat → Uzbekistán

Turkmenistán llevaba años en mi lista de países que quería conocer, en parte porque es uno de esos lugares donde cuesta separar realidad, mito y propaganda. Ciudades enteras de mármol blanco, carreteras atravesando el desierto de Karakum, antiguas ciudades de la Ruta de la Seda y un enorme cráter de gas que lleva décadas ardiendo habían construido en mi cabeza la imagen de un país tan extraño como difícil de conocer. Finalmente viajé a Turkmenistán en abril de 2026.

¿Es difícil viajar a Turkmenistán?

Se suele decir que Turkmenistán es un país muy cerrado, una especie de Corea del Norte de Asia Central donde no puedes viajar solo y menos hacerlo sin guía. Pero eso tiene tanto de realidad como de fantasía.

Efectivamente, es difícil entrar. El turismo sigue estando muy controlado y el número de visitantes internacionales es muy reducido en comparación con otros países de Asia Central.

En mi caso, viajé con un guía local, lo que abarató mucho los costos. Él fue quien tramitó todos los permisos necesarios para entrar al país. Con esos papeles en mano, nos presentamos en la frontera o en el aeropuerto: recién ahí sabrás si puedes ingresar a Turkmenistán.

Fui parte de un grupo de españoles que, por cuenta propia, organizaron su viaje. En este video lo cuento mejor en detalle.

Actualmente puedes encontrar tours a Turkmenistán en agencias, viajes organizados por influencers e incluso en plataformas como GetYourGuide o Civitatis. Sin embargo, estos operadores deben trabajar con una agencia turcomana local, sumando intermediarios y elevando bastante el precio final.

Itinerario de 7 días por Turkmenistán

Antes de comenzar la ruta, viajé desde Barcelona a Bakú con Pilar, donde nos reunimos con Jordi de MilViatges y posteriormente con el resto del grupo. Nuestro vuelo original a Urgench fue cancelado a última hora, así que terminamos volando Bakú–Tashkent–Urgench y desde allí continuamos hasta Jiva, donde pasaríamos la noche antes de cruzar a Turkmenistán.

Demás está decir que pasamos una noche viajando y al día siguiente estábamos destruidos. Afortunadamente, ya había recorrido Uzbekistán el 2023, incluyendo Jiva, así que aproveché de recuperarme. Quería estar impecable mentalmente para lo que se venía: 7 días en Turkmenistán.

Día 1: de Jiva a Dashoguz cruzando la frontera de Turkmenistán

Salimos de Jiva en Yandex, el Uber de los ex países soviéticos, rumbo a la frontera con Turkmenistán, un trayecto de aproximadamente una hora. Para mí era uno de los momentos más tensos del viaje porque había leído sobre las dificultades que pueden tener los periodistas para entrar al país.

Después de salir de Uzbekistán, atravesamos una pequeña zona de tierra de nadie y tomamos un bus fronterizo que costaba 1 USD por persona. Nada más llegar tuvimos la primera advertencia: una compañera fotografió el cartel de Turkmenistán y un soldado le exigió borrar inmediatamente la imagen.

En Migraciones nos esperaba nuestro guía, Murad. El proceso incluyó controles de pasaporte, documentación, equipaje y una PCR de 33 USD, pese a que hacía años que habían desaparecido prácticamente todas las restricciones sanitarias por COVID en el resto del mundo.

Después de aproximadamente una hora terminamos los trámites migratorios y pudimos entrar oficialmente a Turkmenistán. Nos dirigimos a Dashoguz, nuestra primera parada de esta ruta de 7 días por Turkmenistán. 

Las calles estaban prácticamente vacías.

Esa primera tarde confirmó algo que iríamos comprobando durante toda la semana: viajar a Turkmenistán no se parece demasiado a viajar por ningún otro país de Asia Central.

Dejamos nuestras cosas en el hotel y salimos a explorar por nuestra cuenta. Lo primero que nos llamó la atención fue un edificio con forma de yurta. Lo segundo, ¿dónde están los turcomanos? Las calles, impecables, estaban prácticamente vacías.

Luego por la noche tuvimos una cena en un restaurante local en un barrio donde sí había gente. El menú era como el de cualquier restaurante occidental, con la salvedad de que no tenía muchos de los platos que aparecían en la carta, especialmente los de carne.

Día 2: Kunya-Urgench y el cráter de Darvaza

Dashoguz era tan solo una ciudad de paso en nuestro viaje de 7 días por Turkmenistán. Al día siguiente, madrugamos y fuimos a desayunar a una cafetería. Curiosamente, casi ninguno de los hoteles de esta ruta ofrecía desayuno. 

Hicimos un trayecto de 1 hora y media a Kunya-Urgench, Patrimonio Mundial de la UNESCO y antigua capital del Imperio de Corasmia.

Aquí visitamos:

  • Mausoleo de Turabek Khanum.
  • Minarete de Kutlug Timur.
  • Mausoleo del Sultán Tekesh.
  • Colina Kyrk-Mollah.
  • Antigua Academia de Ciencias de al-Mamun.
  • Mausoleo de Il-Arslan.

Almorzamos en un restaurante local.

Después, iniciamos el viaje por el desierto de Karakum por aproximadamente 6 horas. Son menos de 300 kilómetros, pero el estado de las carreteras impide que el viaje sea más corto. De hecho, los últimos 10 km se realizan por pistas arenosas, así que nos cambiamos a un vehículo 4×4

Es imposible no verlo. Inabarcable, el desierto de Karakum tiene una extensión de unos 285.000 km², ocupando entre un 70 y un 80% de todo el territorio de Turkmenistán. Su nombre significa “Arenas negras” y contiene grandes reservas de gas natural y petróleo.

Las carreteras del Karakum, a diferencia de la majestuosa Asjabad, están descuidadas. Pero aquí los autos ya no son blancos. 

Puedes conducir durante kilómetros sin ver un poblado. De vez en cuando aparece un pastor con sus cabras o un grupo de camellos.

El punto de este trayecto es visitar el cráter de gas de Darvaza, también conocido como la Puerta del Infierno, el lugar más visitado y conocido de Turkmenistán.

El cráter tiene aproximadamente 60 metros de diámetro, pero te sugiero no hacerte grandes expectativas. A diferencia de lo que ves en redes sociales, el fuego ya no arde tan intensamente como años atrás.

La versión más extendida sobre el origen del cráter de Darvaza cuenta que surgió durante unas perforaciones soviéticas en busca de gas.

En la noche comimos en la zona y pasamos la noche en una yurta tradicional turcomana donde dormí en el catre más duro de toda mi vida.

Día 3: de Darvaza a Asjabad

Después del desayuno, salimos hacia Asjabad, quizás el lugar más esperado de todo el viaje a Turkmenistán. El trayecto dura aproximadamente 4 horas.

Durante el camino paramos a ver:

  • Un cráter de agua.
  • Un cráter de barro.
  • Yerbent.

Yerbent es un pequeño pueblo situado en pleno desierto de Karakum, a unos 180 kilómetros al norte de la capital. Muchas familias viven tradicionalmente de la ganadería, especialmente de camellos, ovejas y cabras, lo que permite tener un acercamiento a una cara mucho más rural de Turkmenistán.

Este lugar también conserva un monumento dedicado a 11 hombres muertos en 1931 durante los enfrentamientos vinculados a la resistencia Basmachi contra el poder soviético, en un periodo marcado por la colectivización y la transformación forzada del modo de vida nómada en Asia Central. 

La parada es breve, pero ofrece un contraste enorme con la monumentalidad de mármol que espera unas horas después en la capital turcomana.

Antes de entrar a Asjabad, nos cambiamos a un vehículo blanco. Y ahí comenzó una de las imágenes más surrealistas del viaje: prácticamente todos los autos que veíamos eran blancos. Todo parecía blanco. Es impactante, incluso en un día nublado. 

Las avenidas son inmensas. Las construcciones de mármol también son blancas. El único contraste es uno que otro monumento dorado y miles de árboles verdes.

¿Dónde está la gente?

Solo vimos algunas mujeres en sus atuendos tradicionales, limpiando las calles.

Y de pronto, apareció ante nosotros uno de los edificios que sale en todos los videos de Turkmenistán, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura surrealista de la ciudad. 

Es el Palacio de Bodas de Asjabad, Bagt Köşgi, coronado por una gigantesca esfera dorada y uno de los edificios más reconocibles de la ciudad. Y para nuestra sorpresa, también era nuestro hotel. Sí: dormimos dentro del Palacio de Bodas.

De noche, se ilumina y va cambiando de color, así como la mayoría de los edificios más importantes de Asjabad.

Fuimos a comer a un restaurante local: la especialidad es el plov, el clásico plato de arroz de Asia Central, acompañado de encurtidos.

Por la tarde visitamos:

  • Bazar Ruso, ideal para ver un poco más de cerca la vida de los turcomanos y comprar algunos souvenirs.
  • Fortaleza de Nisa, antiguo santuario de los reyes partos y Patrimonio Mundial de la UNESCO.
  • Complejo Memorial.

Por la noche cenamos en un restaurante en el centro comercial Berkarar, el más importante de la capital turcomana.

Día 4: Gökdepe, Arkadag y Asjabad

Nos subimos a la van para dirigirnos a Gökdepe, a unos 40 km de Asjabad, para visitar un establo privado y conocer los famosos caballos Akhal-Teke, uno de los grandes símbolos nacionales de Turkmenistán.

Nos esperaba un desayuno contundente y sabroso junto al dueño del establo, que se vistió con un atuendo tradicional para recibirnos.

Luego visitamos la Mezquita Saparmurat Hajji, construida en los años 90 en memoria de los turcomanos que murieron defendiendo la fortaleza de Gökdepe frente al ejército ruso. Con su enorme cúpula azul y cuatro minaretes, es uno de los edificios más reconocibles de la zona y un lugar cargado de simbolismo histórico para Turkmenistán.

Después hicimos una parada en Arkadag, nuevo centro administrativo de la provincia de Ahal, construido en 2023. Compuesta por alrededor de 340 edificios revestidos de mármol, está concebida como la primera smart city de Turkmenistán.

Esta ciudad es como una mini Asjabad, donde abunda el blanco y escasean las personas.

La ciudad está muy vinculada además a los caballos Akhal-Teke: tiene avenidas y grandes esculturas dedicadas a ejemplares de esta raza. 

Incluso encontramos una especie de Turkmenistán en miniatura, con pequeñas reproducciones de monumentos y escenas relacionadas con la historia y el patrimonio del país.

Después del almuerzo en un restaurante local, visitamos el Museo Nacional de Turkmenistán, al que le dedicamos al menos dos horas.

Y para terminar el día, hicimos un tour nocturno por Asjabad, parando en distintos puntos de la ciudad:

  • Parque de la Independencia.
  • Monumento a la Independencia.
  • Arco de la Neutralidad.
  • Monumento de la Constitución.
  • Centro de Entretenimiento Alem, donde se encuentra la famosa noria.
  • Monumento al Ruhnama, el polémico libro escrito por Saparmurat Niyazov, primer presidente de Turkmenistán.

Día 5: de Asjabad a Mary

Dejamos la impresionante Asjabad para dirigirnos a Mary. Antes nos detuvimos en una cafetería cuyo nombre olvidé para tomar un abundante desayuno. En Turkmenistán comimos bastante bien: los platos eran abundantes y encontramos muy poca comida procesada.

Hicimos una parada en la Mezquita Ertuğrul Gazi, uno de los mejores ejemplos de la influencia turca en Turkmenistán. Fue construida entre 1993 y 1998 con apoyo de Turquía y lleva el nombre de Ertuğrul Gazi, padre de Osman I, fundador de la dinastía otomana

Luego nos detuvimos en la estación de trenes para admirar la arquitectura del edificio, así como el edificio contiguo (Kassalar), donde se venden los billetes de tren.

Continuamos hacia Gypjak, en las afueras de Asjabad, para visitar uno de los complejos más impactantes de Turkmenistán: la Mezquita Türkmenbaşy Ruhy y el mausoleo de Saparmurat Niyazov, primer presidente del país. 

Nos detuvimos frente al Circo Estatal de Asjabad

También hicimos una parada en el Aeropuerto Internacional de Asjabad, cuya terminal principal tiene forma de halcón. Más que un simple aeropuerto, es otro ejemplo de la imagen de poder y modernidad que Turkmenistán quiere mostrar.

Luego de almorzar, hicimos dos paradas durante el recorrido:

Annau: visita a las ruinas de la mezquita Seyit Jamal-ad-Din, del siglo XV.

Abiward: antigua ciudad medieval abandonada situada en la Ruta de la Seda. Se pueden recorrer restos de calles y viviendas medievales de ladrillo.

Llegamos a Mary, hicimos check-in, y fuimos casi de inmediato a cenar en el restaurante del hotel. Esa noche nos despedimos de Murad, que debía volver a Asjabad. Al día siguiente nos esperaría otro guía para llevarnos a Gonur Depe.

Día 6: Gonur Depe

Por fin nos tocó un hotel con desayuno, pero dejaba mucho que desear en comparación con las maravillosas cafeterías que visitamos los días anteriores.

Aprovechamos para visitar el mercado que se encuentra justo frente al hotel, donde venden ropa, souvenirs, frutos secos y más.

Luego salimos hacia Gonur Depe, en un trayecto de 3 horas, aproximadamente.

Gonur Depe fue uno de los grandes centros de una civilización de la Edad del Bronce desarrollada en el oasis de Merv.

La civilización es conocida como:

  • Margush, “tierra baja”.
  • Margiana, según la denominación griega.
  • Parte del complejo arqueológico Bactria-Margiana.

Las excavaciones arqueológicas comenzaron a desarrollarse especialmente desde la década de 1970 bajo la dirección del arqueólogo Viktor Sarianidi. 

Muchos de los asentamientos de la Edad del Bronce quedaron preservados bajo el suelo del desierto. La hipótesis de Sarianidi es que Margiana pudo haber tenido relación con el origen del zoroastrismo.

Comimos un almuerzo estilo campamento.

Por la tarde, regresamos a Mary y visitamos una iglesia ortodoxa rusa construida en 1900 por el ejército de la Rusia zarista.

¿Merece la pena visitar Gonur Depe?

Personalmente, si volviera a organizar esta ruta de 7 días por Turkmenistán, probablemente eliminaría Gonur Depe. El trayecto desde Mary es largo y pesado y, después de varios días cruzando el desierto, tres horas de ida y otras tantas de vuelta se hacen sentir. Si eres muy aficionado a la arqueología, probablemente pensarás diferente; para mí fue la visita más prescindible del itinerario.

Día 7: Merv y regreso a Uzbekistán

Desayunamos y nos trasladamos a Bayramali, unos 30 km al este de Mary, donde se encuentra el parque histórico de la Antigua Merv.

Merv estuvo situada en una importante encrucijada de la Ruta de la Seda y llegó a convertirse en una de las grandes ciudades del mundo antiguo y en una importante capital del mundo islámico.

Aquí se puede visitar:

  • Gyz Gala.
  • Erk Gala.
  • Soltan Gala.
  • Mausoleo del Sultán Sanjar.
  • Mausoleo de Ibn Zeid.

Durante todo el viaje, se nos acercaron turcomanos a pedirnos fotos, como si fuéramos celebridades. Yo también les pedí fotos para mi registro. Pero en este lugar, no sé por qué, causamos mucha sensación. Hacía mucho calor y me empecé a agobiar un poco, pero los turcomanos son muy amables, algo tímidos y educados. No te sacan fotos así sin pedirte autorización.

Nos detuvimos a almorzar en un restaurante de carretera, el primero que no me gustó para nada, porque en todo el resto del viaje comimos muy bien, y tomamos capuchino siempre que lo pedimos.

Luego seguimos camino a la frontera entre Turkmenistán y Uzbekistán vía Turkmenabat, en un trayecto de aproximadamente cuatro horas.

Hicimos los trámites fronterizos y se acabó el viaje de 7 días por Turkmenistán. Muchos turcomanos, con visa en mano, salían para visitar Uzbekistán. La mayoría con el propósito de comprar ropa y venderla en Turkmenistán.

Consejos y preguntas frecuentes para viajar a Turkmenistán

¿Se necesita visado para viajar a Turkmenistán?

Sí. En nuestro caso tuvimos que tramitar previamente una carta de invitación con la agencia local y completar el visado al entrar al país.

¿Se puede viajar por libre?

Nuestro viaje se hizo con una agencia local y un guía autorizado, que también gestionó la documentación de entrada.

¿Funcionan las tarjetas en Turkmenistán?

No confiaría en ellas. Lleva dólares en efectivo, preferiblemente nuevos y en buen estado.

¿Cómo es Internet en Turkmenistán?

Muy, muy limitado. Muchas redes y páginas están bloqueadas. Yo solo pude acceder a Wi-Fi en algunos hoteles y no nos permitieron comprar una tarjeta SIM local, así que conviene descargar mapas, documentos y aplicaciones antes de entrar.

¿Cuántos días se necesitan para ver Turkmenistán?

Entre 5 y 10 días. Una semana permite hacer una ruta bastante completa por los principales lugares del país.

¿Cuál es la mejor época para viajar a Turkmenistán?

La mejor época es primavera u otoño, especialmente abril-mayo y septiembre-octubre. Yo viajé en abril y tuvimos temperaturas bastante agradables, aunque en Merv ya empezaba a hacer bastante calor.

¿Merece la pena visitar el cráter de Darvaza?

Sí, aunque las llamas ya no son tan impresionantes como en muchas fotos antiguas. Para mí, lo mejor fue atravesar el Karakum y dormir en una yurta junto al cráter.

¿Cuál fue mi lugar favorito de Turkmenistán?

Asjabad fue el lugar que más me sorprendió, por sus edificios de mármol blanco, avenidas enormes y ese ambiente casi surrealista.

¿Cómo debo vestirme en Turkmenistán?

Turkmenistán es un país bastante conservador, pero como turista no tuve que vestirme de ninguna manera especial. Utilicé mi ropa habitual durante el viaje, aunque para entrar a mezquitas y lugares religiosos conviene llevar hombros y rodillas cubiertos y tener un pañuelo a mano.

Más que preocuparme por un código de vestimenta, elegiría la ropa según la época del año: en abril tuvimos días frescos y lluvia en Asjabad, y bastante más calor hacia Merv.

¿Merece la pena viajar a Turkmenistán?

Sí, especialmente si te gustan los destinos poco convencionales. Es un viaje burocrático, extraño y muy diferente al resto de Asia Central, pero precisamente ahí está buena parte de su atractivo.

Al salir del país, tuvimos que subir —otra vez— a un bus para cruzar la tierra de nadie entre Turkmenistán y Uzbekistán, pero esta vez iba completamente lleno. Un grupo de mujeres turcomanas insistió en que subiéramos de todas formas y una de ellas incluso tomó mi equipaje y lo llevó sobre sus piernas para hacerme espacio.

Ese gesto fue probablemente el cierre perfecto para siete días en Turkmenistán: uno de los países más cerrados y controlados del mundo, pero donde encontré personas sorprendentemente curiosas, amables y dispuestas a ayudar. Después de una semana de mármol blanco, desierto, controles, ruinas y lugares surrealistas, me fui con la grata sensación de haber dejado atrás muchos de los mitos y miedos con los que había llegado, especialmente esa comparación simplista que presenta a Turkmenistán como la “Corea del Norte de Asia Central”.

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