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Reflexión: viajar a París después de los atentados

Hace algunos días hice la reflexión en un artículo en Capital.cl sobre viajar o no a París después de los atentados del 13 de noviembre, y mi conclusión fue que la respuesta es personal y que es el sentido común el que debe mandar en caso de que decidamos hacerlo.

Hoy podemos encontrar la muerte mientras nos tomamos un vino en la terraza de un bar, viendo un partido en el estadio o viendo a nuestra banda favorita. Puede sonar exagerado, pero el día de los atentados del Bataclan realmente pensé que me podría haber pasado a mí. Soy fanática de Eagles of Death Metal y bien podría haber estado esa noche en París. Cuando viajo, lo primero que hago es revisar si hay algún concierto en la ciudad a la que voy. Es por eso que estos atentados nos afectaron tan de cerca: nos identificamos con esos jóvenes.

Viajar a París después de los atentadosPero lo que ocurre a diario en países del Medio Oriente es otra cosa. Son otros muertos. Son países que viven en conflictos que nos parecen lejanos. Es por eso que muchos se pusieron la bandera de Francia en el perfil de Facebook y quizás no se cuestionaron que no existiera la opción de poner la bandera de Siria o del Líbano. Yo me puse la de Siria. No por llevar la contra, ni por minimizar el impacto de los atentados en París. Esto no es una competencia de dolor y terror. Sin embargo, la misma semana de los asesinatos en Francia, leí una noticia que no ha salido de mi mente: 200 niños sirios fueron ejecutados por el Estado Islámico. Los alinearon en el suelo y les dispararon porque, aparentemente, se habían negado unirse a las filas del ISIS.

Luego, cuando ocurrió lo del Bataclan, pasé todo ese fin de semana pegada a la BBC. Leí cada noticia, vi cada video y foto que apareció. Leí todos los testimonios de los sobrevivientes y las historias de quienes murieron. Traduje el trazado que hizo The Guardian sobre lo ocurrido en el concierto de Eagles of Death Metal y mis colegas incluso me dijeron que quizás estaba obsesionada con el tema. Probablemente.

Quiero entender, quiero interpretar la realidad desde la mayor cantidad de ángulos posibles. Quiero ponerme en la piel de las víctimas por un momento y ver a través de ellos lo que ese día ocurrió. No puedo dar una respuesta más racional o políticamente correcta, tampoco sé si es un «defecto» propio de los periodistas.

Viajar a París después de los atentados

Foto del Bataclan, lugar donde ocurrió uno de los ataques.

Hace unos días, le pregunté a algunas personas cercanas si viajarían hoy a París después de los atentados, con todo pagado. Todos dijeron que no. Yo dije que sí y claro, me tildaron de loca. El asunto —para mí— es simple: uno no puede ir por la vida con miedo. Me criaron con la idea de que andar en micro —o bus— era peligroso, de que la gente es mala y que apenas oscurece, el peligro aumenta. Un porcentaje de esto puede ser cierto, no lo niego, pero si viviera pensando en ello, no habría salido nunca de mi casa a explorar otros países.

Sí, el mundo puede ser cruel y no va a dejar de serlo. Pero la mayor parte el tiempo no lo es. Aunque podamos morir haciendo lo que más nos gusta: tomando un vino en la terraza de un bar, viendo un partido en el estadio o viendo a nuestra banda favorita. Tíldenme de loca, pero yo prefiero morir así a morirme de miedo.

Lee también Qué hacer en caso de atentado terrorista en un viaje (o en cualquier lugar).

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Fran Opazo

¡Hola! Soy Fran Opazo, periodista y bloguera chilena de viajes. Desde el 2014 este blog de viajes me ha llevado a recorrer más de 50 países, asistir a ferias internacionales de turismo, dar charlas sobre Marketing Digital y viajes, dar clases sobre Redes Sociales, escribir en medios como The Huffington Post, Revista Capital, Diario Financiero, La Segunda, entre otros, escribir para la Promoción Turística Oficial de Chile (SERNATUR), etc. Además, soy fundadora de ACHILETB, la Asociación de Blogs Chilenos de Viajes. Escríbeme a email. Véamonos en Instagram,Facebook y Twitter.