¿No están cansados de este tipo de artículos que te prometen y juran que podrás vivir de un blog de viajes así como quien vive del aire? Bueno, yo sí. Y te voy a explicar por qué.

Primero, no es nada fácil.

Y está bien que no sea fácil. El problema no es ése, sino que hay tanta gente dando cátedra de que vive de su blog y, por lo general, es una burda mentira o un gancho para que los sigas. Hay un bloguero, el cual no voy a nombrar —no ando en busca de demandas, pero sirve como ejemplo, porque como él hay muchos— que ha hecho su fama en base a eso. Pero en su blog apenas habla de viajes. Todo es una guía de la guía de la guía. Baja esta guía, compra esta guía, sígueme para obtener un descuento en esta guía valorizada en 237 euros. ¿Valorizada? ¿Por quién? Perdón, pero estoy hablando de un señor que apenas sabe hilar dos párrafos seguidos y que inventa guías a partir de guías ajenas. O cuyos artículos apenas han sido compartidos 21 veces. Algo huele mal. Y yo tengo buen olfato.

¡Vive de tu blog de viajes!

¡Deja tu trabajo y da la vuelta al mundo!

Si puedes vivir de tu oficio de charlatán o eres un maestro del marketing —y eso sí se lo puedo celebrar a alguien—, es una cosa, pero de escribir en tu blog de viajes propiamente tal, no vives, mi amor. Las experiencias de viajes recién se las está haciendo ahora, gracias a la venta de un montón de guías y cosas varias. Esa página es un infomercial constante. Eso. Un blog infomercial.

¿Sueno enojada? Apasionada es la palabra apropiada. Y no me gusta que le mientan a la gente.

¿Sabes quién sí vive de su blog? La famosa Aniko Villalba. Vende sus libros en línea y hace otras actividades gracias a su blog, el cual usa como vitrina. Y sí, es una chica muy talentosa para escribir. Me parece que tiene credibilidad y ética —que no salga después con que vendía drogas para vivir, que me hace quedar como idiota—, no como el otro “bloguero” que mencioné anteriormente.

Segundo, ¡deja tu trabajo y vive de tu blog de viajes! ¡Patrañas!

Seamos realistas. No es llegar y dejar un trabajo. Hay que ser valiente para eso. ¿Yo lo hice? Claro, porque he tenido muchos trabajos y soy un poco descarada —nunca me han botado eh—, pero no lo doy como ejemplo. Mi carrera de periodista independiente me respalda. ¿Pero decir que yo vivo exclusivamente de mi blog? No. ¿Vivo de lo que escribo? Sí: algunas cosillas son del blog, otras para otros medios y agencias.

De hecho, cuando trabajaba en un crucero (el 2016), yo seguía escribiendo y me seguían pagando —y bastante bien—. Pero seré franca: me encanta escribir, pero también me gusta hacer un trillón de otras cosas. No quiero vivir sentada doce horas al día frente al computador.

También me he dado cuenta que muchas webs hablan de páginas donde puedes ganar dinero escribiendo para ellos. Y pagan la irrisoria suma de 2 dólares por texto. ¡DOS DÓLARES! Eso es una falta de respeto al escritor y a todos los que nos ganamos o intentamos ganar la vida escribiendo.

Trabajo para viajar y viajo para vivir. Londres 2013. No tengo muchas fotos donde salgo, así que ésta la repito hasta la saciedad.

Pero qué va, al menos mi carrera está muy ligada a mi actividad de bloguera. ¿Qué pasa con el veterinario que un día decidió dejar su trabajo y escribir un blog de viajes? Vaya, qué decisión. Porque para hacer eso tienes que invertir mucho tiempo y trabajo. Y de que se puede, sí, se puede. Pero decirlo así como si estuvieras vendiendo un champú para la caspa me parece algo irresponsable y mucha gente se hace ilusión.

Entonces, ¿cómo? Perseverancia es la clave. Toca puertas, muévete, diferénciate. Trabaja como loco hasta ver resultados. Inventa, piensa nuevas ideas. Haz networking. No sé cómo diablos traducir esa palabra y que suene bien. ¿Trabajo en red?

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Y hablando de networking, a mí me costó un montón. En Chile no había nadie dispuesto a compartirme algún dato. NADIE. Si dicen que los periodistas tienen problemas con el ego, los blogueros pueden ser peores, lo cual es francamente ridículo e infantil. Google existe para ayudarnos y, aunque te demores un poquito más, igual te vas a enteras de fórmulas —aceptables o no— para ganar seguidores, aumentar el tráfico de tu blog o de trabajar con ciertas marcas.

Es por eso que creé AChileTB, la Asociación de Blogueros de Viajes de Chile, un grupo de 7 blogueros chilenos donde la buena onda es primordial, pero también lo es cumplir con un Código de Ética. No tememos compartir datos y ayudarnos mutuamente, aunque obviamente hay límites. Es una forma de crecer, de hacer comunidad juntos, de lograr cosas, ¡de pasarlo bien! Y en 48 horas de vida ya logramos salir en un periódico chileno de tiraje nacional. ¿Qué tal? De a poquito, pero sin vender castillos de humo. Eso sí que no.

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