¿Cuáles son las diferencias entre ser turista o viajero?

Seguramente te has o te han hecho esta pregunta si eres turista o viajero. Quizás has participado de esos quiz de Facebook que te etiqueta según tus respuestas.

Y bien. El tema es simple de entender: el concepto general de turista es aquel que viaja un poco a la rápida y quizás no profundiza en sus viajes porque va con tiempo escaso.

  • No se relaciona con los locales.
  • Se queda en hoteles.
  • Lleva todo programado.
  • Viaja con tours.
  • Viaja con maleta.

El viajero, en cambio, es aquel que se queda por periodos más largos y colecciona momentos y no estampadas de pasaporte, como aparentemente lo hace el turista.

  • Es más aventurero.
  • No planifica demasiado, es más espontáneo.
  • Se involucra con las personas de los lugares que visita.
  • Viaja con mochila.
  • Duerme en hostales, hace Couchsurfing o Workaway.

Ambos roles son intercambiables y ninguno es bueno o malo. De hecho, turista o viajero, debes saber que, en realidad, ambas palabras son sinónimos y lo que listé más arriba no son más que estereotipos.

Ser turista o viajero es una nueva forma de dividirnos en categorías odiosas. ¿Por qué? Porque todos tenemos distintas formas de viajar.




A veces me quedo en hoteles 5 estrellas, a veces en hostales con habitaciones para 10 personas. La diferencia puede ser abismal, pero yo sigo siendo la misma persona y la mayoría de mis viajes tiene el mismo fin.

Tengo amigos que prefieren —o sólo pueden— hacer escapadas de fin de semana. Otros, que se van a dedo por meses a recorrer paisajes inhóspitos que para otros no son de ningún interés.

Personalmente, no soy de viajes cortos. No va con mi personalidad o forma de viajar, pero eso no me da derecho a criticar que otros sí lo prefieran, así como no permito que algún pretencioso que exprime la tarjeta de crédito para quedarse en hoteles de lujo, critique mi forma de viajar.




Dicen que viajar nos hace mejores personas, pero no siempre. A veces olvidamos que hay personas que no pueden viajar tanto como quisieran o viajan como turista y en realidad preferirían ser el retrato vivo de un viajero.

Pero a veces me veo enfrascada en conversaciones de las que quiero escapar. Bendito sea el teléfono que me permite hacerlo, aunque sea de manera virtual. Me refiero a esas conversaciones tipo (yo soy “A”):

A: Hey, acabo de llegar de un viaje por Tailandia. Fue una locura.

B: Ah yo también fui, ¿qué fue lo que más te gustó?

A: Mmm las playas y los templos, aunque me lo pasé de puta madre en los hostales.

B: ¡Ah no! Yo me quedé en hoteles 5 estrellas. Me gustan los lugares limpios.

A: Sí, a mí también. Me quedé en buenos hostales y alterné con hoteles de todo tipo…

B: Es que no entiendo cómo te puedes quedar en hostales, qué asco, con toda esa gente que huele mal y que te puede robar. Yo no, yo soy más fina, tú sabes.

Un poco idiota el ejemplo, pero creo que se entiende la idea. Aparte, debo reconocer que me irrita bastante cuando la gente hace algún juicio de valor de algo que no conoce. Por lo demás, hay hostales buenos y malos así como hoteles 5 estrellas limpios y otros no tanto. No eres más fina, aunque te lo creas, sólo tienes otro tipo de gustos y eso no te hace ni mejor ni peor que el que se queda en hostales. Así como yo no soy mejor por hacer viajes de seis meses.

Como sabrás, trabajé en cruceros, lo que me dio la posibilidad de recorrer muchos países. Y esta es otra conversación que me irrita un poco.

B: Ah no, no me gustaría viajar en un crucero como tú.

A: A mí no me llama la atención viajar como pasajera.

B: Pero cómo, si dices que te gustaba.

A: Claro, me gustaba ir de tripulante. En mi trabajo tenía muchas horas libres: todas las semanas iba a los mismos puertos y podía recorrer lugares diferentes durante 8 horas. A veces hasta un día completo o dos. En una ocasión me pasé dos semanas en San Francisco y trabajé un día.

B: Pensé que los tripulantes no veían nada.

A: Depende del trabajo que tengan. Yo postulé a uno que me permitiera ver y hacer lo más posible.

En efecto, como tripulante, le saqué el jugo provechosamente a los cruceros.

Y a propósito de cruceros, veo que muchas personas viajan en barcos, pero luego procuran no mencionarlos (ejem… Fede), como si les diera vergüenza, porque consideran que así viajan los adultos mayores o porque es una forma medio superficial de viajar. ¡Qué importa!

Todos somos diferentes y eso es lo que nos hace únicos. Da igual si te identificas como turista o viajero, dejemos las competencias y etiquetas ridículas. Viajar es viajar, sea cual sea la forma en que prefieras hacerlo.

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Fran Opazo

Periodista con mención en Comunicación Digital y un diplomado en Historia. Colaboro en distintos medios y realizo charlas sobre la transformación digital en el turismo. El 2018 empecé a trabajar en una agencia de Marketing Digital y a escribir contenido para la Promoción Oficial de Chile en el mercado nacional e internacional (Chile Travel y Chile Es Tuyo). Si necesitas mis servicios profesionales, no dudes escribirme a lavidanomade@gmail.com. Véamonos en Instagram Facebook y Twitter.

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