Hace algunas semanas me llegó una información de un bloguero de habla hispana que hace consultorías para que vivas de tu blog. Como soy muy curiosa, pero además desconfiada de este tipo de promesas, investigué un poco. Y tal como otros, esta persona no hacía más que vender humo.

¿A qué me refiero? Algunas de estas personas —antes que pongas el grito en el cielo, fíjate que dije algunas de estas personas— no ganaron un peso hasta que empezaron a vender estos cursos. Me explico: no generaron dinero con su blog, sino con la idea de que vivían de su blog. Al vender esa idea, empezaron a monetizar su negocio, o sea, recién en ese momento empezaron a ganar dinero y no con los consejos que tan sabiamente comparten. La mayoría de las veces, estos cursos no son más que consejos generales que puedes encontrar de forma gratuita por toda la web.

Vende humo

Al ser consultado, este bloguero no fue capaz de decir con qué marcas u hoteles había trabajado ni pudo compartir casos de éxito de otros blogs que supuestamente estaban generando dinero gracias a su asesoría. Al contrario: se puso a la defensiva. Si tu trabajo es bueno y confiable, ésta no debería ser tu reacción. Al contrario: los buenos resultados apoyan tu trabajo y otorgan confianza a tus potenciales clientes.




No es primera vez que veo algo así: blogueros que no son capaces de nombrar marcas con las que han trabajado. Y ojo, con trabajado no me refiero a que los hayan mencionado en un artículo o que los hayan invitado a un evento. No. Estoy hablando de trabajo remunerado económicamente o que haya sido pagado a través de un canje.

¿No te parece raro? A mí sí. Si promueves un servicio, hotel, agencia o lo que sea, esas marcas serán visibles en tu blog, redes sociales, o en tu media kit —el currículum vitae de un blogger—.

Si tú quieres trabajar con un bloguero o comprarle un curso, lo mínimo que esperas es conocer casos de éxito o tener alguna referencia real, tal como las pediría un potencial empleador en un puesto al que estés postulando. Y digo referencia real, porque así como hay personas que se inventan referencias, hay blogueros que le piden a amigos, parejas y familiares que hablen bien de su trabajo.



Hay otros bloggers que van incluso un poco más allá y, ya sea por desconocimiento o intención de aparentar, en sus media kit hablan de haber colaborado con grandes medios. Si miras un poco más allá, esa supuesta “colaboración” no es más que una cuña o una mención.

Por ejemplo, una vez un periódico me llamó para pedirme datos de cómo hacer una maleta. Eso no es una colaboración. Es simplemente una cuña, lo que en jerga periodística chilena es una frase textual que se le pide a alguien que maneja el tema del cual estás escribiendo o reporteando. No es, bajo ninguna circunstancia, una colaboración.

Escribo este artículo para que te quede claro lo que pienso de este tipo de personas que venden humo. Se aprovechan de tu desconocimiento. Te voy a dar un ejemplo: cuando yo estaba en la universidad y tenía que elegir las materias de mi próximo semestre, me tomaba el tiempo de Googlear a mis profesores. A mí su experiencia y currículum sí me importaba y era crucial para elegir con quien iba a cursar mis próximos ramos. La universidad en Chile es muy cara y me demandaba mucho tiempo así que yo quería sacar lo mejor de ella.




Antes de trabajar con un bloguero o contratar una asesoría en línea, hazte las siguientes preguntas:

¿De qué escribe?

¿Cuál es su público objetivo?
¿Dónde, además de su blog, ha publicado?
¿Cómo es la calidad de su redacción?
¿Con qué marcas ha trabajado anteriormente?
¿Es veraz en sus apreciaciones?
¿Son reales sus seguidores?
¿Interactúan con su contenido? (aunque esto último…)

Porque créeme que es fácil decirle a personas que no manejan el tema que estás posicionado internacionalmente cuando lo único que han hecho es intercambiar artículos con amigos bloggers de otros países.

Hace unas semanas, Don George, escritor de viajes de la revista Traveler de National Geographic, vino a Chile y lo dijo:

“La clave para encontrar al influenciador adecuado es investigarlo. En una era donde los seguidores y los “me gusta” se compran, los números ya no son tan importantes, sino la integridad, reputación y calidad del trabajo del creador de contenidos”.

La misma persona que te nombré al comienzo de este artículo tiene cientos de miles de seguidores y dice tener miles de dólares en su cuenta gracias a su blog. Sin embargo, nadie la conoce, jamás ha sido entrevistada en ninguna publicación importante. Raro para alguien que aparentemente tiene un éxito tan importante y más raro para alguien que no es capaz de compartir casos de éxito de su trabajo. Lo que me hizo clic fue que desconocía términos absolutamente básicos del mundo digital, tales como “visitas orgánicas” —las visitas que llegan a tu página web por búsquedas en buscadores como Google—.




En una era donde la compra de seguidores está a la orden del día, el tema da para largo, pero una pista: si una persona escribe solamente en español, ¿por qué sólo tiene seguidores de Brasil, Pakistán o India? Hay cuentas de instagram que pueden tener uno que otro seguidor falso sin siquiera saberlo, pero uno que otro, no cientos o miles. Fíjate también en los comentarios. “Ah, pero es que los likes no son tan importantes ya, yo me fijo que tengan comentarios”, escucho que me dicen. Pero también podría contarte de la mafia de “me gusta” y comentarios que hay en Instagram… Y así, podría seguir eternamente.

Hoy es muy fácil inventarse un personaje en Internet. Yo abogo por LA VERDAD, aunque eso implique ganarme enemigos y el odio profundo de blogueros sin ética alguna que se roban fotos de otros o venden humo a través de sus ebook.

También me llama la atención la cantidad de bloggers que dicen que viven de su blog, cuando en realidad trabajan en oficios que ocultan —como la kinesióloga que dice que siempre ha ganado plata con su blog, cuando me confidenció de que, en realidad, trabajaba depilando señoras para poder viajar y mantener su web—, todo con el fin de vender una idea de éxito falsa y que más personas las sigan y se pregunten “Ohhh, ¡cómo lo hace!”.

Genial que a un bloguero le vaya bien, pero de verdad y CON la verdad.

Sin embargo, no es mi misión señalar con nombre y apellido quienes realizan estas prácticas. Es tu misión investigar, así como también puedes investigarme a mí y contestar las preguntas señaladas más arriba en negritas.

Esto no significa que esté en contra de que se moneticen los conocimientos. Al contrario: aplaudo este tipo de iniciativas. Creo que el tiempo, experiencia y credenciales de las personas vale y cada uno verá cuál es el valor que le pone.

Antes de comprar un curso, un ebook o contratar una consultoría, fíjate en los detalles, haz preguntas, saca conclusiones.

No creas todo lo que dice Internet. Y, al final como me decían mis profesores en la universidad, el contenido es rey, no los seguidores ni los cuentitos baratos.




Fran Opazo es periodista con mención en Comunicación Digital y un diplomado en Historia. Colabora en distintos medios y realiza charlas sobre la importancia del periodismo de viajes y los medios digitales en la industria del turismo nacional e internacional. Crea contenido web de manera profesional y es Community Manager. Si necesitas mis servicios profesionales, no dudes escribirme a francisca.opazo.c@gmail.com.

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