Esta es la crónica del Cruce Andino, viaje que realicé desde Bariloche hasta Puerto Varas en enero de 2018 en el marco de una invitación realizada por la aerolínea LATAM junto a otros periodistas de viaje.

Una ruta trazada por pueblos originarios

A pesar de que el Cruce Andino sigue las huellas del Che Guevara, este viaje tiene poco o nada que ver con las condiciones que había en 1951, cuando el estudiante de medicina recorrió Latinoamérica junto a su amigo Alberto Granado en una moto Norton de 500 cc, apodada La Poderosa II.

Hoy este viaje sólo se puede hacer en una combinación de catamaranes con bicicleta, a pie o en bus. Las motos están prohibidas, pero a muchos nos hace ilusión saber que por aquí anduvo hombre que salió de casa para conocer el mundo, pero regresó con la idea de transformarlo.

Siglos antes, los mapuches iniciaron el cruce hacia el territorio al otro lado de la cordillera y colonos como el osornino Carlos Wiederhold Piwonka, iniciaron el comercio en la ciudad bautizada en su honor. A fines de los 1800, el chileno fundó la empresa de transporte Chile-Argentina, abriendo la ruta que conecta Bariloche y Puerto Varas a través de la Cordillera de los Andes y la navegación de tres lagos conectados por cuatro tramos terrestres.

Ruta del cruce andino Chile-Argentina

Ruta del cruce andino Chile-Argentina.

Cuando la Chile-Argentina quiebra, el pionero argentino-suizo Ricardo Roth la compra y transforma en empresa de turismo, convirtiéndose en la única en realizar el Cruce Andino. Este viaje se realiza los 365 días del año y es un emprendimiento binacional de las empresas Turisur (Chile) y Turistur (Argentina). El cruce se puede hacer en un día partiendo de Bariloche o de Puerto Varas, así como también se puede hacer algunos trayectos y no el viaje completo.

Adiós Argentina

Desde Bariloche, la travesía se inicia en puerto Pañuelo, al frente del hotel Llao Llao, donde los catamaranes Victoria Andina o Victoria del Lago esperan a los pasajeros. Las condiciones del tiempo son perfectas para navegar tranquilos por azulado lago Nahuel Huapi. En el camino, el capitán hace sonar 3 veces la sirena en honor al perito Moreno, cuyos restos descansan en la isla Centinela.

Lee también Imperdibles de Bariloche, Patagonia con sabor a chocolate.

Al final del brazo Blest se encuentra el puerto y hotel del mismo nombre que recibe a aquellos que desean pasar la noche y continuar el viaje al día siguiente.

El hotel Puerto Blest es una construcción renovada que data de 1940 y donde se dice se hospedó Ernesto Guevara en su travesía hacia Chile. Cuenta con una espectacular vista al lago, spa y actividades como caminatas, recorridos en bicicleta, playas y visitas a la Cáscada de los Cántaros.

La otra opción —la que hice yo— es continuar la ruta camino a Puerto Alegre para cruzar el lago Frías, en un viaje de tres kilómetros en omnibus, atravesando la densa vegetación cordillerana.

La navegación por el lago Frías dura apenas 20 minutos, pero no por eso es menos espectacular gracias a sus aguas color verde petróleo, producto de los desprendimientos de hielo del cerro Tronador, imponente montaña que establece el límite fronterizo entre Chile y Argentina.

En Puerto Alegre debemos pasar por migraciones para abandonar Argentina. Mientras esperamos el turno de nuestro grupo, nos sacamos algunas fotos con La Poderosa II, la réplica de la moto de Granado, amigo del Che Guevara.

La Poderosa II, réplica de la moto usada por el Che Guevara en Puerto Alegre, Argentina.

Importante: aquí deben presentar el papelito que les dieron al ingresar a Argentina. A mí se me quedó en la maleta y mi supuesto título de viajera experta se fue por la borda. Por suerte, el agente de migraciones era un sol. Solución: guardarlo siempre con el pasaporte o documento de viaje.

Fin del Cruce Andino: bienvenidos a Chile

En Puerto Alegre hay que tomar otro bus para llegar a Peulla, del lado chileno. Justo antes de cruzar la frontera, nos despedimos de Marina, la amable guía rusa adoptada por Argentina a los 12 años que nos acompaña desde Bariloche. Ahora le pasa la posta a Guillermo Winkler, un puertomonttino con un impecable inglés.

A medio camino en tierra de nadie, nos detenemos entre los letreros que indican que se está abandonando un país para entrar en otro. Miro el cartel chileno y siento esa rara sensación tan familiar de volver a casa. Hay un bus de los años 70s, donde ciclistas aprovechan de refrescarse y descansar antes de seguir el camino.

En territorio chileno, los inspectores del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) deben revisar todo el equipaje de los pasajeros, sin excepciones. Luego nos dirigimos al hotel Natura para almorzar. Probamos una merluza con arroz, acompañada de ensalada surtida. El hotel, construido el 2006, tiene modernas instalaciones, pero conserva un estilo sofisticado que encaja con la naturaleza que lo rodea y con el lago que lo acompaña.

Guillermo, nuestro guía, nos acompaña a almorzar. Coincido con mis colegas periodistas y estamos encantadas con él por su profesionalismo, paciencia, y actitud de servicio. Como siempre he dicho, trabajar con pasajeros es algo que debes llevar en el ADN y Guillermo es un claro ejemplo de eso.

Subimos a la última embarcación de esta travesía, un catamarán que nos lleva a través del lago Todos Los Santos, a mí parecer, el más espectacular del Cruce Andino, rodeado por los volcanes Calbuco, Osorno y Puntiagudo.

Luego de una hora y cincuenta minutos, atracamos en Petrohué donde tomamos el último bus rumbo a Puerto Varas, nuestro destino final. Esta es la última noche de nuestro viaje de prensa que se inició en Bariloche. Estamos cansadas y esa noche nos hospedamos en el hotel Cabaña del Lago.

Durante la cena nos acompaña María, relacionadora pública del hotel, una mexicana encantadora. En el restorán probamos pisco sour, atún y ensaladas, y aunque me gustó mucho la gastronomía de Bariloche, no hay nada como volver a casa y probar los pescados del Pacífico. Me pregunto si el Che habrá tenido la fortuna de comer algo parecido.

Toda la información sobre horarios y precios de este viaje se puede encontrar en la página web de Cruce Andino.

Lee también Desde Chile: carta de amor a Argentina.

SaveSave


Fran Opazo

Periodista con mención en Comunicación Digital y un diplomado en Historia. Colaboro en distintos medios y realizo charlas sobre la importancia del periodismo de viajes y los medios digitales en la industria del turismo. Creo contenido web, soy Community Manager y organizo viajes a pedido. Si necesitas mis servicios profesionales, no dudes escribirme a lavidanomade@gmail.com. Véamonos en Instagram Facebook y Twitter.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Inline
Inline