Durante casi toda mi infancia me sentí como un bicho raro porque así era como mis compañeros de colegio me hacían sentir. Era apartada porque me gustaba el color rosa o porque lloré cuando Kurt Cobain se suicidó.

Quería pertenecer, pero terminé siendo una outsider. Cuando mi mamá me iba a buscar al colegio al final del día, yo permanecía en silencio. Disimulaba. Me avergonzaba demasiado contarle como me sentía.

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Yo cuando nena, muy mofletuda.

Muchos años han pasado y me tomó un largo tiempo entender porqué esto me había ocurrido a mí. Era una niñita extrovertida, inocente, dulce e inteligente. No atacaba ni ofendía a los demás. Era una excelente alumna. Pero de pronto todo empezó a romperse en pedazos. Mis notas empezaron a bajar y las llamadas del director del colegio para hablar con mis padres sobre mi comportamiento cada vez se hicieron más frecuentes.




El acoso —o bullying— afecta a todos de maneras distintas. En mi caso, la sensación de dislocación social se quedó conmigo por muchos años. Fue una fuente de mucha angustia y tristeza. No importaba lo que hiciera, sentía que simplemente no era lo suficientemente buena para nada.

Cuando por fin salí del colegio y entré a la universidad fue bueno, en un comienzo. Traté de luchar contra la pena a través de fiestas y alcohol. Salía todos los fines de semana y a veces tomaba hasta perder la conciencia. Me convertí en el alma de las fiestas, pero pensaba en el suicidio más veces de las que quisiera reconocer.

Mi rabia y tristeza interna tuvieron su lado bueno. Me motivaron a escribir, a leer y a descubrir continuamente música alternativa y películas poco usuales para una niña tan pequeña. Pero mientras desarrollaba mi intelecto, mis habilidades sociales eran nulas.

Y un día empecé a viajar. De repente, la gente que conocía afuera era mucho más abierta de mente a conocerme, y parecían muy interesadas en mi experiencia de vida y en mis conocimientos. Mi personalidad era una ventaja y no algo negativo.

Lo gracioso —si es que hay algo gracioso en esta historia—, es que ahora la gente suele destacar lo segura que soy, La verdad es que viajar me convirtió en la persona que soy hoy y me entregó un montón de seguridad en mí misma. Por primera vez y 35 países después —ya voy en 40 ¡ehh!— me siento bien, me siento muy bien.

Organiza tu viaje y entérate de todos los recursos que utilizo para viajar

viajar me salvó la vida porque asé conocí a mucha gente maravillosa y, por fin, dejé de creer que todas las mujeres son malvadas. Cuando eres víctima de bullying desde tan temprana edad, ves las cosas de otra manera. Ahora entiendo porqué me pasó a mí: por la misma razón por la que le ocurre a la mayoría de los niños que son acosados. Todos somos distintos y, algunos de nosotros, estamos naturalmente predispuestos a nadar contra la corriente. Sé que soy diferente, pero ahora entiendo que eso no es algo malo.




Viajar y conocer a otros viajeros me inspiraron a volver a la universidad y estudiar lo que siempre amé: periodismo. Viajar me inspiró a escribir sobre mis viajes (y a crear este blog). Aunque esas cicatrices infantiles nunca curarán por completo, siento que ahora tengo un propósito: inspirar a los demás a dejar su zona de confort, a dejar sus espacios seguros para salir y explorar el mundo. Y ahora tengo la madurez y seguridad suficiente para compartir con los demás mi historia de bullying. Por fin.

Literalmente, viajar me salvó la vida.

Puedes leer el artículo original en inglés en este enlace.

PD: Si eres víctima de bullying y necesitas hablar con alguien, escríbeme: lavidanomade@gmail.com.

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Fran Opazo

Periodista con mención en Comunicación Digital y un diplomado en Historia. Colaboro en distintos medios y realizo charlas sobre la transformación digital en el turismo. El 2018 empecé a trabajar en una agencia de Marketing Digital y a escribir contenido para la Promoción Oficial de Chile en el mercado nacional e internacional (Chile Travel y Chile Es Tuyo). Si necesitas mis servicios profesionales, no dudes escribirme a lavidanomade@gmail.com. Véamonos en Instagram Facebook y Twitter.

5 commentarios

Stephanie · 18 noviembre, 2018 a las 1:44 pm

Me encantó leer este post! Me identifiqué tanto contigo que me dio un poco de nostalgia. Solo he viajado a un país que tengo de frontera, la sensación de haber estado en el avión fue sorprendente me sentí como si en mi vida pasara hubiese viajado mucho, y mi sueño es tener tanto sellos en el pasaporte como sea posible y vivir una experiencia inolvidable. Tengo un amigo que vive en Mexico, mi familia no lo conoce y hace poco me invito a Cancún con todos los gastos pagos (el sabe que mi presupuesto para viajar es bajo) le comenté a mi hermana y le dije que me aconsejara ella prácticamente me dijo que en Mexico desaparecía muchas personas (what?) y en resumen me dijo que cancelara la idea de viaje… también me contó de una experiencia que tuvo cuando viajó sola.. y yo pensé si ella tiene experiencia porque yo no puedo tener anécdotas que contar cuando tenga a mis hijos o cuando alguien me pida un consejo… En fin la cosa es que aún estoy pensando en irme a encontrar con mi amigo aún no le he dado respuesta. Que me recomendaría una viajera como tu? Has visitado Cancun? Siento si el mensaje es un poco largo, espero alguna respuesta 😉

Vinicunca · 28 agosto, 2018 a las 5:37 pm

Hola Fran, enserio que bonita tu historia, lo bueno de todo, es que supiste manejarlo y saliste adelante. Me alegro.
Gracias por compartir tu historia con tus lectores de tu bloggers.
Saludos.

Isabel Montaño · 8 julio, 2017 a las 11:05 pm

Hola!!! A mi ma pasó lo mismo y conozco mas viajeras a las que les pasó igual!!! Abrazos!!!

Andrea · 8 julio, 2017 a las 10:31 pm

Hola Fran!

Yo también sufri de mucho bullying cuando chica, por lo que logro entender lo que se siente. Cuando eres una pequeña inocente como te pueden romper la ilusión de la vida y te destroza por dentro.

También con el tiempo, y a medida que pasan los años y uno crece, hay heridas que quizás no se cierren nunca, pero ya poder hablar del tema y mostrar abiertamente las cicatrices que tenemos ayuda, de cierta forma, a seguir sanando.

Gracias por compartirte, y expresar tan bien lo que yo también sufrí y guardo en el fondo de mi corazón.

Un abrazo!

Guía para tu primer viaje sola · 13 marzo, 2017 a las 1:54 am

[…] COMO VIAJAR ME CAMBIÓ LA VIDA […]

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