Arica Surf City y el arte de correr la ola más peligrosa de Chile

Desde el momento en que me bajé del avión, me pregunté ¿Qué hay en Arica? Me sentí ignorante, desconocedora de la región que había visitado décadas atrás. Sabía del Morro, por supuesto, de la eterna primavera y que ahí muy cerca está el límite con Perú. También, que en pocos días se daría comienzo al Carnaval Andino, pero ¿qué más? ¿Las momias? Pero Arica, siempre Arica, la primera región de Chile, está llena de sorpresas. La ciudad alberga secretos y paisajes (y olas) que no se encuentran en ninguna otra parte del país.

La llaman El Gringo

En el camino hacia la ex isla El Alacrán, convertida en península a fines de los 60s, un sol tímido se asoma entre las nubes. Unos niños juegan en un peladero. Nada anticipa que aquí se realiza uno de los campeonatos de surf más importantes del mundo. Menos, que hay una ola tan popular que atrae a los riders más avezados.

Mientras en playa Chinchorro niños y adolescentes aprenden a montar las olas, en la isla ex- El Alacrán, viejos lobos de mar se enfrentan a las rocas y a la dificultad de olas como El Gringo, una ondulación que se produce a poca profundidad y cae sobre un arrecife, lo que la convierte en la ola más peligrosa de Chile.

En la década de los 70, un norteamericano fue el primero en dominarla y por eso quedó bautizada como El Gringo. La pipeline sudamericana le llaman, gracias a su potencia y forma tubular que nada tiene que envidiarle a la fama de su símil hawaiana.

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A Francisco Gana lo apodan “El Oso” (aunque a mí me recuerda a un koala). Ariqueño, es uno de los responsables del desarrollo actual del surf en Arica. Fue, además, gerente técnico del Campeonato Circuito Mundial de Surf Chile que se realizó en 2017. Sin embargo, según relata, el arte de correr las olas en la ciudad del sol se inició en los años 70 y comenzó a masificarse en los 80.

“Las competencias se empezaron a realizar en la playa Las Machas y luego en el sector de la ex isla El Alacrán”, indica. Pero fue a partir de la década de los 90 que los campeonatos profesionales pusieron atención en el sector de El Gringo.

El estallido se produjo cuando el World Champion Tour “Rip Curl Pro Search Arica 2007”, llegó a Chile, marcando un antes y un después en la historia del surf nacional. A la ciudad de la eterna primavera llegaron  riders de talla mundial y revistas especializadas como Surfer Magazine. Con ese evento, los surfistas locales empezaron a involucrarse aún más. “Todos los años en junio y julio realizamos una clasificación y vienen a Arica los 100 mejores del mundo, durante una semana”, indica Francisco.

Arica Surf City

La zona que rodea a la ex isla El Alacrán no está en buenas condiciones, pero gracias a la gestión de surfistas locales como el Oso, será convertida en una reserva en un trabajo conjunto con el Gobierno y el Ministerio de Obras Públicas. “Hemos hecho mucha bulla porque es un lugar muy importante para la región”, señala el Oso.

Y sin duda, el peso que tienen los surfistas locales se ha hecho notar. Cuando el Gobierno quiso construir un muelle de piedras que afectaba a El Buey, una de las olas más famosas de Arica, recurrieron a la prensa internacional y connotados surfistas como Ramón Navarro se involucraron para ejercer presión.

Arica forma parte de una agrupación llamada Ciudades del Surf, la cual está conformada por diferentes destinos de países como Australia, España y Portugal que luchan por proteger y trabajar por el cuidado del borde costero y su oleaje. “Hay que entender que cada ola tiene un valor, una ola significa un recurso para la ciudad. Los turistas llegan porque las olas reúnen condiciones que todos desean… playa, sol, arena, mujeres bronceadas, fiesta, pasarla bien. Arica es una ciudad que tiene buen clima todo el año y eso no cualquier ciudad de Chile o el mundo la tiene”, señala Francisco.

 

Bajo el alero de Arica Surf City, los surfistas locales buscan posicionar a la ciudad a través de la generación de valor en toda la cadena productiva de bienes y servicios que permitan explotar económicamente las condiciones geográficas y climáticas únicas de Arica para el desarrollo del turismo, con especial énfasis en el surf y sus derivados. Para llevarlo a cabo, volaron a un grupo de autoridades a Australia para que entendieran el valor del surf en lugares como Gold Coast.




Según indica Francisco, en Surfers Paradise la población vive del surf. “Hostales, marcas de ropa, fábricas de tablas, de trajes, turismo, surf camp, están dándole una millonada de plata al lugar. Ese lugar está enfocado 100% en el desarrollo del surf. Lo mismo ocurre en Brasil, localidades chicas que hoy son ciudades”, asegura.

Y a diferencia de otros lugares como Hawaii o Australia, donde las ondulaciones se producen por temporadas, en Arica hay olas todo el año, lo que le otorga un potencial único a la región.

Una leyenda local

De entre las aguas emerge un hombre de mediana edad y de piel curtida por el sol del norte. Me recuerda un poco a Cary Grant, un silver fox cualquiera. Se trata de Santiago Melús, nacido y criado en Arica. El Oso me había adelantado que se trata de una leyenda del surf local. Un campeonato de waterpolo lo llevó Brasil, desde donde trajo unas tablas, convirtiéndose en uno de los primeros locales en dominar las olas de la región, a los 17 años.

Melús cree que el surf es lo más importante que hay en la ciudad. Según él, son muchos más los interesados en venir a Arica a surfear que lo que vienen a ver las momias Chinchorro. Hoy la ciudad cuenta con dos campeonatos mundiales que se realizan en los meses de junio y julio, uno de bodyboard y otro de surf.

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“Tenemos un estadio de surf que es la ola El Gringo. Es espectacular ver a los mejores del mundo cuando se realizan los campeonatos”, señala Santiago. “Vienen surfistas de Hawaii especialmente a correr esa ola”, añade refiriéndose a El Buey, ola que en invierno puede medir 10, 12 metros.

Al ariqueño le faltan sólo dos años para cumplir los 60, pero se mantiene vigente, visitando el gimnasio y surfeando en invierno y verano, incluso al amanecer, cuando vienen las mejores olas.

El surf, más que subirse a una tabla y sentir la adrenalina del mar, es una forma de vida que empuja a sus fanáticos a trabajar para que Arica se convierta en un polo turístico y comercial.

Ahora, cuando pienso en Arica, pienso en El Gringo, la ola que puso a la ciudad en el ojo del mundo del surf. Me voy de esta ciudad con la esperanza de que la ex isla El Alacrán se convierta en la reserva que Santiago y Francisco anhelan y que Arica se merece.

Esta ruta fue diseñada por el Instituto del Patrimonio Turístico de la Universidad Central, con apoyo de SERNATUR, CORFO y el Consejo de la Cultura y las Artes, y organizado por CoMedia.

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Fran Opazo

Periodista con mención en Comunicación Digital y un diplomado en Historia. Colaboro en distintos medios y realizo charlas sobre la importancia del periodismo de viajes y los medios digitales en la industria del turismo. Creo contenido web, soy Community Manager y organizo viajes a pedido. Si necesitas mis servicios profesionales, no dudes escribirme a lavidanomade@gmail.com. Véamonos en Instagram Facebook y Twitter.

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