Algunas personas quedan sorprendidas cuando les digo que prefiero viajar sola. Y me preguntan “¿No te da miedo?”, “¿No te sientes sola?” Otros sienten lástima y creen que los viajeros solitarios lo hacemos porque no tenemos quienes nos acompañen.

Y déjenme decirles: ¡No tienen idea de lo que hablan!

Viajar solo es mucho más común de lo que parece. La primera vez que me fui a mochilear fuera de Sudamérica viajé a Costa Rica y lo pasé muy bien y al mismo tiempo muy mal. Bien, porque me enamoré de esta forma de viajar, conocí gente increíble y me di cuenta que podía valerme por mi misma en el extranjero. Mal, porque me llevé pésimo con mi compañero de viaje, teníamos intereses muy diversos. De hecho, ese viaje me abrió los ojos y terminé la relación. Desde ese momento decidí que viajaría sola. Junté plata trabajando en cruceros y me fui seis meses a Nueva Zelanda. El “problema” es que viajar por mi cuenta me quedó gustando.

Recuerdo la primera noche en Auckland: caminaba —sola— por Queen Street y había una chica cantando un cover de Kate Bush, acompañada de un parlante. Cantaba casi tan bien como Bush. Era tarde y la calle estaba vacía. Recuerdo pensar lo bien que me sentía, tan libre, tan feliz.

¿No hay nadie que me acompañe? Depende. Hay personas que quisieran hacerlo y no pueden, ya sea por sus compromisos de trabajo, personales, económicos, por miedo, qué sé yo. También me aburrí de que me digan “Hey, ¡vámonos a mochilear!” y que pase el tiempo y que sus deseos de viajar sean devorados por distintas circunstancias. La verdad es que yo he acomodado mi vida en torno a mis viajes, para mí es primordial y no hay nada que se anteponga a ese anhelo de conocer nuevos lugares. Sería muy ilusa si esperara que otros piensen de la misma manera.




Todo lo nuevo me produce mucha adrenalina. De hecho, disfruto mucho la soledad, así como también me gusta mucho conocer gente de diferentes culturas. Al viajar sin compañía tengo libertad absoluta en mis decisiones. Si me quiero ir de un lugar, me voy. Si me quiero alimentar de avena una semana, lo hago. Hay momentos en que sí me he sentido sola (¡soy humana!), pero son muy pocos comparados con todos aquellos instantes en que agradecí estar viajando totalmente por mi cuenta.

5 razones por las que viajar solo es maravilloso:

1. Serás libre

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Nueva Zelanda, 2010.

Porque tienes libertad absoluta de hacer lo que quieras y como quieras sin preguntarle a nadie. Cuando estás en grupo, a veces te ves obligado a seguir a la masa y terminas gastando tiempo y dinero en algo que desde un comienzo sabías que no te iba a aportar en nada. No tienes que ceñirte a un itinerario, puedes hacer exactamente lo que gustes y negarte a lo que no te interese. No pierdes tiempo discutiendo qué hacer, dónde comer, dónde dormir.

2. Conocerás más gente

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Llegué sola a Nueva Zelanda y me fui llena de amigos.

Las personas que viajan solas son mucho más accesibles a las que van en grupo. La clave es mantener la mente abierta. En mis viajes me he topado con muchos mochileros solitarios que andan por su cuenta por largos periodos de tiempo. Con muchos de ellos forjé una gran amistad que se mantiene hasta hoy. Recuerda: viajar solo no es igual a estar solo.

3. Saldrás de tu zona de confort.

Viajar solo será la prueba de tu vida: ¿eres capaz de sobrevivir en un lugar que no conoces, donde quizás ni siquiera hablen tu idioma? Créeme, cuando creas que no puedes lograrlo, tu instinto te ayudará. Aprenderás a ser humilde y a apreciar gestos de generosidad por parte de desconocidos.




4. Te fijarás más en los detalles.

Cuando viajas solo, estás mucho más pendiente de todo. Los olores, los ruidos, los paisajes, las personas. Podrás viajar a tu propio ritmo, sin nadie que te apure.

5. Vas a crecer como persona y serás independiente.

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A pesar de mi terror a las alturas, me atreví y subí un glaciar. Franz Josef, NZ (2010).

Creo que es absolutamente necesario desarrollarse individualmente y darte tiempo para estar solo y conocerte. Además, la vida se te puede pasar esperando que alguien por fin pueda acompañarte en tus viajes. Te verás enfrentado a nuevos desafíos, a tus miedos e inseguridades. Y te va a gustar.

Atrévete. Un viaje solo por tu cuenta puede cambiarte la vida. Es mucho más fácil de lo que crees. ¿Viajarías solo?

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